Una solución rápida y económica para los centros de educación y comedores


 Posiblemente uno de los lugares donde la ropa es más proclive a ensuciarse es, cómo no, en los colegios y escuelas de nuestros hijos: los niños corren, saltan, en definitiva, juegan, y como niños que son, es lógico que acaben ensuciándose ellos, y ensuciando todo lo que les rodea. Es parte del proceso natural de aprendizaje del niño, que se realiza, sobre todo, basándose en juegos y en la participación interactiva en actividades. Los padres, los educadores y la gente a cargo de ellos deben aceptarlo y, es más, deben incentivar este proceso, pues un niño que juega, que ríe y es feliz, genera conexiones con las cosas que le rodean y aprende, de forma natural e inconsciente, a relacionarse con todas ellas, sus utilidades y cualidades. La Infancia debe ser un tiempo de juego, de felicidad, de alegría: las obligaciones, las restricciones sociales, ya llegarán con el tiempo.

Pero los profesores y responsables de centros educativos saben que tras el sonar de la campana, cuando los alumnos y alumnas vuelven a casa con sus papás y mamás, queda todavía un gran trabajo que hacer para que todo vuelva a estar en perfecto estado cuando los pequeños y pequeñas vuelvan a la mañana siguiente: no sólo las aulas, con sus mesas y el material escolar que utilizarán deben estar en perfecto estado, para que un niño o una niña puedan ser ellos mismo, es responsabilidad nuestra que el lugar donde estén reúne las condiciones de limpieza e higiene para que los verdaderos protagonistas jueguen en un ambiente lo más sano y libre de suciedad posible. También las prendas con las que los niños están en contacto en la escuela: toallas, cortinas, uniformes de los profesores y demás, deben cumplir tanto o más que el mobiliario escolar estos requisitos de higiene. 

En este aspecto, hay otra zona del centro educativo donde se hace especialmente patente la importancia de mantener en perfecto estado de higiene y salubridad todo lo que en ella se encuentra: nos estamos refiriendo, claro está, a los comedores. Cuando los padres de un alumno, ya por obligación, pues por motivos laborales, aquellos se ven imposibilitados de recoger a sus hijos y acompañarles a casa para comer todos juntos, o ya sea voluntad propia, para que el niño obtenga unos hábitos de alimentación sanos, dejan a los pequeños en el comedor del centro educativo, lo mínimo que exigen es que éste presente las condiciones de salubridad necesarias. Y es nuestra obligación que así sea, pues como responsables del pequeño, debemos garantizar que el ambiente sea el más sano posible. En este aspecto, desde el uniforme de los trabajadores del comedor (desde cocineros hasta los monitores), sus utensilios, hasta los platos y cubiertos que se utilizan, pasando por toda la mantelería y demás enseres requieren encontrarse en un perfecto estado de conservación y limpieza. 

En ocasiones por motivo de espacio, pero también consecuencia de los ajustes en la inversión que ha venido padeciendo en los últimos años el sector educativo, los centros carecen actualmente de los instrumentos necesarios para garantizar un mantenimiento indeleble de las prendas de las que se hacen uso en ellos. Es muy difícil disponer en el propio colegio de lavadoras, secadoras, planchas y el resto de instrumentos (de capacidad industrial, no olvidemos este aspecto).

Una solución óptima, por su eficacia y ajustado coste económico, son las lavanderías industriales, que garantizan cubrir todas las etapas de la limpieza de las prendas: desde su recogida, lavado, secado y planchado, hasta su entrega final, de nuevo, en las dependencias del centro. Las lavanderías industriales, además, son capaces de ajustarse a los imperativos de tiempo a los que se ven instados estos centros, garantizando así, poder disponer de las prendas en el momento y lugar que se necesite.

Garantizar a los progenitores de sus alumnos un ambiente positivo y sano es uno de los ítems principales de cualquier centro, incentivando el crecimiento positivo de los niños y niñas. La elección de lavanderías industriales les garantiza a ellos, la seguridad de mantener sus prendas, cortinas, mantelería e incluso uniformes siempre en perfecto estado, no solo en vistas a la higiene, sino también para ofrecer una impresión positiva del centro para potenciales alumnos en el futuro.