Lavandería Solidaria: Un paradigma de equilibrio entre rentabilidad y colaboración


La crítica situación en la que nuestra sociedad se ha visto inmersa desde hace un tiempo, y los estragos que está ocasionando tanto en multitud de empresas como en particulares, ha provocado que la necesidad de optimizar recursos y equilibrar los balances económicos sea mucho más acuciante, especialmente en el ámbito profesional. Las consecuencias, sobre todo a nivel humano, están siendo dramáticas, y el número de familias sin ingresos económicos y de personas en riesgo de exclusión ha venido creciendo de manera continuada desde que estallara la crisis en 2008. Y si bien es necesaria la restructuración de gran parte de los fundamentos económicos en los que se sostenía la sociedad española hasta entonces, este proceso no puede ser llevado a cabo ignorando las personas que forman parte de ella.

Se hace necesaria, pues, una perspectiva humana, que sepa entender que, si carece del objetivo de recuperar a la gente que forma una sociedad, cualquier plan de recuperarla basado en la mera recuperación económica será en vano. No obstante, obviar una perspectiva realista que no pierda de vista la economía de empresa en la que vivimos es ser demasiado ingenuos.

El quid de la cuestión se halla, pues, en este, a priori, frágil equilibrio entre los valores sociales y humanitarios y el conseguir ser proactivos y generar una rentabilidad que facilite el crecimiento económico de la sociedad: conseguir aunar solidaridad y productividad, términos que en ocasiones parecen enfrentados entre sí pero que son, como decimos, la clave no sólo para el crecimiento de una sociedad, sino para que ésta sea una sociedad mejor.

Las lavanderías solidarias, como este proyecto impulsado por la Fundación Juanjo Torrejón, son un perfecto ejemplo de este equilibrio del que hemos hablado: ofreciendo, por un lado, un servicio especializado, de muy alta calidad, competitivo y que permita a sus clientes optimizar sus recursos al externalizarlo, reduciendo así una serie de costes (tanto a nivel estructural como a nivel de equipo) que les permita dirigir sus esfuerzos a otras áreas de su negocio que lo requieran, facilitando así su estabilidad empresarial; por otro lado, influyendo de forma positiva en la realidad social, facilitando la reinserción social y laboral de sus trabajadores y reinvirtiendo los beneficios obtenidos en proyectos sociales de la Fundación.

Nuestros clientes sabrán que, al contratar las prestaciones que les ofrecemos no solo se beneficiarán de un servicio integral que incluye desde la recogida de los productos, su tratamiento bajo los máximos estándares de calidad y su posterior devolución en plazos de tiempo reducidos y adecuados a sus necesidades, sino tendrán la certeza que la inversión económica que están realizando es, a su vez, una inversión social, auspiciando un crecimiento progresivo de la economía de nuestra sociedad desde el prisma de unos valores de equidad, respeto y solidaridad.